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Siempre he estado ahí para ti

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A través de tu historia en todos tus escenarios con diferentes tipos de vestuario Siempre he estado ahí para ti. Porque te amo plenamente y nunca he estado ausente siempre he estado ahí para ti. En los días grises que se opacan con lo que tú llamas daños a través de todos estos años siempre he estado ahí para ti. Porque mi amor es permanente estoy ahí, pues soy omnipresente siempre he estado ahí para ti. En las horas felices, en tus momentos de éxito y gloria, busca en tu memoria siempre he estado ahí para ti. Yo he estado ahí para ti.

Te amo más allá

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Te amo más allá, del plenilunio del principio de enero a junio. Te amo más allá, del término de junio al mismísimo precipicio del solsticio de diciembre. Te amo más allá, del ancestral cráter del volcán con un amor puro y leal. Te amo más allá, del cuerpo humano en lo lejos que te puedas encontrar o en lo cercano. Te amo más allá, de las horas de un día, de los sonidos del tiempo te amo en todo momento. Te amo más allá, de tu realidad te amo porque eres mi verdad.

Resucitaste en mí

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Hoy descubrí lo bueno que es pensar en ti. Te encontré en un rincón de mi corazón. Perecía que resucitabas mientras en mi pensamiento te recordaba. Abracé tu sentimiento, te sentía tan contenta. Con una sonrisa me sumergí en el tibio refugio de tu amor. Luego comprendí que me diste mucho de ti que aun sigue en mí. Me acerqué dulcemente dejé para después a la demás gente. Sentí lo importante que todavía eres para mí, que bueno es pensar en ti. Dedicado a todos las amigas y amigos  que aunque pase el tiempo nunca son olvidados.

Adiós

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Tengo un reproche como es que cada noche entras en el alboroto de mi mente y te quedas ahí como delincuente, esperando no sé qué cosa. Mas te advierto soy de mi tiempo y mis pensamientos muy celosa. Sientes que debes quedarte ahí ¿para quién?  ¿para mí? déjame reírme ahora, si yo no soy la que te añora. Tú incistes en venir a visitarme cuando yo he hecho todo por alejarme. Tu necesidad tiene mucho de terquedad, pero te aviso que yo ya te he superado, lo tuyo es capítulo cerrado. No trates de volver, no puedes, no dejaré que llegues al centro de mi corazón nuevamente, eres ahora algo diferente. Puedo verte de lejos o de cerca que mi emoción quedó indiferente a lo que fuiste imaginariamente. Este es un reproche para ti necio singular,  no te vas a quedar, Adiós MIEDO.

Una señal

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Desde que era una chiquilla a Dios le pedía una muestra de su amor. Quería que las nubes se pararan, que los árboles se inclinaran, para que me aseguraran que Dios estaba conmigo que me escuchaba, que me amaba. Muchas veces me sentía decepcionada pues según yo, no pasaba nada. Dejé de pedir fui haciéndome a la idea que Dios estaba en las alturas y yo aquí en la Tierra tan vasta y tan fría, abandonada me sentía. Más en el término de mi adolescencia vi con impaciencia y algo de temor, que las señales que Dios llama tarjetas de presentación, sus milagros sí existían, pude sentir de cerca la señal de su existencia. Así creció el amor que le tenía y me dispuse a observar su voz y  luz dentro de la mía. Encontré que siempre había escuchado mis oraciones, que sentía mi dolor. Sentí que adentro de mí podía llegar a él, así fue como percibí sus señales cada día más cercanas, plenas y tan mías.

Dulce muerte

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Besé tus trenzas grises cerré tus ojos vacíos toqué tus manos ajadas tus labios uní a los míos. Contemplé tu cuerpo en extrema delgadez acaricié tu pálida tez, dejé que llegaran uno a uno a despedirse, que demostraran el cariño que por ti sentían, más tú ya estabas inerte aunque aun guardabas algo de tibieza, tapé tu cuerpo con delicadeza, percibí el dolor que despertó tu amor. Observé tu rostro y tenías un semblante diferente con cierta dulzura, sentí la ternura de tu vida. Tomé  tu espíritu y nos elevamos de una sola vez, dejando atrás lo que habías vivido, a tantos que habías conocido, entonces me despedí de ti y en la plenitud de la luz, te sonreí.

Amor en silencio

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Recorrimos inmensos caminos en silencio, nuestros ojos se encontraron, ellos se murmuraron mil cosas, toda una vida. Caminamos alfombras verdes llenas de profundidad en silencio, escuchando el sonido del viento, las caricias de los árboles, las historias de las huellas. Nuestras manos se entrelazaron uniendo nuestros corazones nos dejamos llevar por senderos inmensos, nuestras almas se hablaron para unirse. Mas nuestros labios callaron solo se posaron para sellar el lazo de amor que con la marcha de los años, en el ruido de los días tú y yo en silencio unimos para amarnos sin jurar. Conoces mis dolores, mis emociones, reconozco tus necesidades y tu bondad sin la necesidad que tienen todos de emitir sonidos. Todo esto sucedió en el profundo silencio del amor.