El triángulo perfecto

Estuve sentada
en el vértice del
triángulo perfecto.
Estaba Sai Baba
su mensajero de amor
y yo.
Para experimentar
desde lo más sagrado
de mi interior el amor
sublime.
Pasé a otro plano en
donde no hay cuerpo
solo silencio.
Me perdí en ese momento
que evoca en mí el más
puro sentimiento de
agradecimiento.
Fue el triángulo perfecto
que abrió mi corazón, mente
e intelecto a la búsqueda
constante de Dios en mí.
Comentarios
Publicar un comentario