¿Cómo amaneciste?

Hace algún tiempo antes de iniciar
labores caminaba por los corredores
de la escuela.
Pregunté a un angelito de ojos
chispeantes, Buenos día
mi amor ¿Cómo amaneciste?
Con toda la espontaneidad me dijo:
¡Bendecido, por la gracia de Dios!
Me incliné y su frente besé.
Unió su manita pequeñita a la mía
y me dijo: ahora estoy lleno de amor,
me sonrió y se fue.
Mi corazón caminó junto a él por
unos momentos, percibiendo que
la bendecida era yo.
¿Cómo amaneciste?
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