No me alcanza la bieneventuranza

No me alcanza la bienaventuranza
como la flor de loto que se abre
al universo y a toda su bonanza.
Como el ave que su vuelo alza
y entrega su vida al firmamento
habida de esperanza.
Como una lágrima regalada al
viento llena de alegría
infinita, por demás bendita.
No me alcanza la bienaventuranza
como campo de hierba entregándose
sin reserva.
Espléndida, llena de bienaventuranza
las palabras y el sentimiento no
me alcanzan.
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